Cómo escribir un TFG: guía completa paso a paso
· 10 min de lectura · Equipo Grongy

En esta página
El TFG es, para la mayoría de estudiantes, el primer trabajo largo que se hace sin una plantilla clara. Nadie te dice cuántas páginas, ni por dónde empezar, ni qué espera exactamente el tribunal. Y como se entrega al final de la carrera, coincide con las prácticas, con las últimas asignaturas y con las ganas de acabar.
La buena noticia: un TFG no se escribe de una sentada ni requiere genialidad. Es un proyecto con fases, y cada fase por separado es perfectamente abarcable. Esta guía recorre el proceso entero, desde la página en blanco hasta el día de la defensa.
Qué es exactamente un TFG
En España, el Trabajo de Fin de Grado está regulado por el Real Decreto 822/2021. Su artículo 14.6 fija dos cosas que conviene saber desde el principio:
- El peso en créditos. El TFG tiene un mínimo de 6 créditos ECTS en todos los títulos, y un máximo de 24 en los grados de 240 créditos (30 en los de 300 y 36 en los de 360). Lo más habitual es moverse entre 6 y 12.
- La defensa es obligatoria y pública. El real decreto dice literalmente que los TFG "deberán ser defendidos en un acto público", según la normativa que establezca cada centro o universidad.
Ese número de créditos es tu mejor estimación de esfuerzo. Un crédito ECTS equivale aproximadamente a 25–30 horas de trabajo del estudiante, así que un TFG de 6 créditos son unas 150–180 horas y uno de 12 ronda las 300–360. Si has reservado dos semanas de abril para hacerlo entero, ya sabes que las cuentas no salen.
Si estudias en Latinoamérica, el equivalente suele llamarse tesis de licenciatura, memoria de título, trabajo de grado o trabajo especial de grado según el país. Los plazos y los nombres cambian; el proceso que describimos aquí es prácticamente el mismo.

Empieza por la guía docente, no por el tema
Es el paso que casi todo el mundo se salta y el que más disgustos evita. Antes de leer un solo artículo, consigue y lee de arriba abajo la normativa de TFG de tu facultad. Suele estar en la web del centro y responde a preguntas que no puedes contestar tú solo:
- Extensión exigida (número de páginas o de palabras, y si el anexo cuenta o no).
- Estilo de cita obligatorio: APA, IEEE, Vancouver, Chicago… no lo elijes tú.
- Formato: márgenes, tipografía, interlineado, portada oficial.
- Plazos reales: fecha de asignación de tutor, de depósito y de defensa. El depósito y la defensa son fechas distintas, y el depósito suele caer bastante antes de lo que la gente cree.
- Convocatorias disponibles y qué pasa si te pasas de una a otra.
Imprime esa normativa y ten a mano las cinco o seis reglas que te afectan. Un TFG excelente entregado con la portada equivocada o fuera de plazo sigue siendo un problema.
Del tema a la pregunta
Un tema es un área. Una pregunta de investigación es lo que vas a responder. Esta distinción es la que separa un TFG que avanza de uno que da vueltas.
El error clásico es quedarse en el área: "redes sociales", "sostenibilidad", "inteligencia artificial en educación". Eso no es un TFG, es una estantería de biblioteca. Hay que estrechar hasta que la pregunta sea contestable con los recursos que realmente tienes:
- Demasiado amplio: el impacto de las redes sociales en los jóvenes.
- Mejor: la relación entre el uso de TikTok y la procrastinación académica.
- Contestable en un TFG: ¿Se relaciona el tiempo diario de uso de TikTok con la procrastinación académica autoinformada en estudiantes de primer curso del Grado en Psicología?
Tres filtros rápidos para saber si tu pregunta aguanta:
- ¿Puedes responderla con evidencia? Si la respuesta depende de una opinión moral, no es una pregunta de investigación.
- ¿Tienes acceso a los datos o a las fuentes? Encuestar a 500 profesionales que no conoces no es viable. Encuestar a tus 80 compañeros de clase, sí.
- ¿No sabes ya la respuesta? Si la sabes, no estás investigando, estás ilustrando.
Un calendario que aguante
Planifica hacia atrás desde la fecha de depósito, no hacia delante desde hoy. Este reparto sirve como marco para un TFG de curso completo; ajústalo a tus créditos y a tu convocatoria.
| Fase | Tiempo orientativo |
|---|---|
| Tema, pregunta y lectura exploratoria | 3–4 semanas |
| Revisión bibliográfica | 5–7 semanas |
| Metodología y recogida de datos | 4–8 semanas |
| Redacción del borrador | 6–8 semanas |
| Revisión, formato y correcciones del tutor | 3–4 semanas |
| Preparación de la defensa | 1–2 semanas |
Reserva siempre un colchón al final. El tutor tarda en devolverte comentarios, la plataforma de depósito se satura el último día y siempre aparece un anexo que no habías previsto.
La revisión bibliográfica
Aquí demuestras que sabes de qué se ha hablado antes y dónde queda el hueco que tú llenas. Para buscar en español, Dialnet es la primera parada; SciELO y Redalyc cubren muy bien la producción iberoamericana, y DOAJ indexa revistas de acceso abierto de todo el mundo. Añade las bases de datos que pague tu universidad y el repositorio institucional, donde encontrarás TFG ya defendidos y aprobados: son la mejor referencia de qué nivel se espera de ti.
Dos reglas que te ahorrarán semanas:
- Guarda la referencia completa en el momento en que usas la fuente. No "ya la buscaré". Buscar en mayo de dónde salió una cita de noviembre es una tarde perdida.
- Sintetiza, no enumeres. "Pérez dice X. García dice Y. López dice Z." no es una revisión, es una lista. Agrupa por temas, señala dónde coinciden y dónde discrepan, y usa esa tensión para justificar tu pregunta.
La estructura estándar
La mayoría de TFG empíricos siguen este esqueleto:
- Introducción — el problema, tu pregunta y por qué importa.
- Marco teórico / revisión bibliográfica — qué se sabe ya y dónde está el hueco.
- Metodología — qué hiciste, con quién, con qué instrumentos y cómo lo analizaste.
- Resultados — qué encontraste, sin interpretar todavía.
- Discusión — qué significa, cómo dialoga con la bibliografía, qué limitaciones tiene.
- Conclusiones — respuesta a la pregunta, aportaciones y líneas futuras.
En Humanidades, en Derecho o en trabajos de revisión la estructura se organiza por argumentos o por bloques temáticos en vez de por métodos y resultados. Mira TFG de tu propia titulación antes de dar por buena una plantilla genérica.
Escribe primero el borrador feo
El bloqueo casi nunca viene de no tener ideas: viene de intentar escribir y corregir a la vez. Son dos operaciones distintas y compiten entre sí. Escribe primero una versión mala pero completa; ya la arreglarás.
Tres tácticas que funcionan:
- Empieza por Metodología. Es la sección más fácil: ya sabes lo que hiciste. La introducción, la última: solo cuando el trabajo está entero sabes de verdad qué estás introduciendo.
- Deja marcas en vez de pararte. Si te falta un dato, escribe
[CITA]o[ampliar]y sigue. Frenar para buscar una referencia rompe el hilo durante veinte minutos. - Objetivo diario pequeño. 300–500 palabras al día terminan un TFG. Diez horas el domingo, no.
Citas desde el primer día
Cada idea que no sea tuya lleva cita en el momento de escribirla. Dejarlo para el final es la vía rápida a un plagio involuntario y a una noche horrible.
Usa un solo estilo, el que exija tu facultad, y aplícalo de principio a fin. Si te toca APA, la referencia oficial es APA Style. Un gestor de referencias (Zotero y Mendeley son gratuitos) te ahorra el trabajo mecánico, pero revisa siempre lo que genera: los formateadores automáticos cometen errores pequeños y constantes, sobre todo con los apellidos compuestos y las mayúsculas de los títulos en español.
Revisa por capas
Revisar no es pasar el corrector. Ve de lo grande a lo pequeño para no pulir frases que luego vas a borrar:
- Estructura: ¿cada capítulo empuja hacia la pregunta? ¿Sobra o falta algo?
- Argumento: ¿cada afirmación tiene detrás un dato, una fuente o un análisis tuyo?
- Párrafo: ¿cada uno defiende una sola idea?
- Frase: ahora sí, claridad, gramática y palabras de más.
- Formato: portada, índice, numeración, márgenes, bibliografía.
Deja reposar el texto dos o tres días antes de la última lectura, y léelo en voz alta. Es sorprendente la cantidad de frases rotas que el ojo salta y el oído caza.
El tutor no es un obstáculo
Manda capítulos terminados a medida que los acabas, no el trabajo entero a falta de una semana. Un tutor que ha visto tu metodología en febrero puede corregir el rumbo; el mismo tutor viendo el TFG completo en mayo solo puede decirte lo que ya no da tiempo a arreglar.
Cuando llegue una crítica, no la leas como un juicio sobre ti. Conviértela en una lista de tareas y ve cerrándolas una a una.
Sobre el uso de IA: declárala
Cada vez más universidades permiten usar herramientas de IA en el TFG, pero exigen que digas cómo las has usado. Esa es la línea que separa una ayuda legítima de una falta académica, y no es una línea sutil: es la diferencia entre "he usado una herramienta para organizar la bibliografía" y hacer pasar por tuyo un texto que no has escrito.
Lee la política de tu universidad antes de usar nada, y si la usas, decláralo en el apartado que te indiquen. Ocultarlo nunca compensa: el riesgo es enorme y el beneficio, ninguno.
Errores que se repiten cada año
- Empezar a escribir sin haber estrechado la pregunta.
- Confundir la fecha de depósito con la de defensa.
- Acumular fuentes sin guardar las referencias.
- Interpretar los resultados dentro del apartado de resultados.
- Dejar el formato y la bibliografía para la última noche.
- Preparar la defensa el día antes.
Un TFG es una carrera de fondo hecha de pasos pequeños y repetibles. Si avanzas un poco cada día y mantienes todo trazable hasta tus fuentes, en unos meses tendrás delante un trabajo sorprendentemente coherente, escrito por ti.

Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en escribir un TFG?
No hay una cifra universal, pero un ritmo realista es de tres a seis meses de trabajo constante. Importa más cómo repartes el tiempo que el total: reservar las dos últimas semanas para el formato y la revisión —no para escribir— es el hábito que evita las prisas del final.
¿Empiezo por la introducción?
Normalmente no. La introducción se escribe mucho mejor cuando ya sabes lo que dice el resto del trabajo, así que muchos la dejan para el final y al principio solo esbozan un borrador. Empieza por el capítulo que mejor dominas.
¿Cuántas páginas debe tener un TFG?
Lo fija tu facultad, no una regla general; sigue siempre la extensión indicada en tu normativa antes que cualquier cifra orientativa. La calidad del argumento pesa más que el número de páginas.
Guías relacionadas
- Cómo elegir el tema del TFG — la primera decisión
- La pregunta de investigación — el eje de todo el trabajo
- Cómo hacer una revisión bibliográfica — de dónde sale el hueco
Grongy puede acompañarte en varias de estas fases: busca fuentes reales en bases como OpenAlex, Crossref y DOAJ —que puedes abrir y comprobar una a una—, mantiene tus citas consistentes en el estilo que te pida tu facultad y genera una declaración de uso de IA para que puedas ser transparente con tu tribunal. Lo que no hace es escribir tu TFG por ti: el trabajo, el criterio y las palabras siguen siendo tuyos.
← Anterior
Cómo evitar el plagio: parafrasear bien, citar bien y qué hacer con la IA
Siguiente →
Cómo escribir el resumen y el abstract de tu TFG
Escribe tu TFG con Grongy
Redacta apoyándote en tus propias fuentes, mantén cada cita coherente y sigue siendo tú quien controla el trabajo. Con transparencia.
Pruébalo gratis