Cómo escribir el resumen y el abstract de tu TFG
· 9 min de lectura · Equipo Grongy

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El resumen es el apartado más leído de tu trabajo y el que menos tiempo le vas a dedicar. Esa frase resume (nunca mejor dicho) todo el problema.
Piénsalo: los miembros del tribunal leerán el trabajo entero, sí. Pero el resumen lo lee todo el mundo, y mucha gente lee solo el resumen. Es lo que aparece en el repositorio institucional, lo que sale en las búsquedas, lo que decide si alguien abre el PDF o pasa al siguiente. Doscientas palabras que trabajan más que las otras diez mil juntas.
Y casi siempre se escriben a las dos de la mañana del día de la entrega. Vamos a arreglar eso.
Primero: se escribe al final
No es pereza organizada, es lógica. El resumen tiene que decir qué encontraste y qué significa. Antes de terminar el análisis no sabes ninguna de las dos cosas, así que cualquier resumen escrito antes será un resumen de tus intenciones, no de tu trabajo.
Va en la primera página y se escribe en el último día. Es completamente normal.
Corolario práctico: no lo dejes para el último día. Que se escriba al final no significa que se escriba con prisa. Resérvale un par de horas propias, no los restos de la madrugada. Es literalmente el fragmento con mayor retorno por palabra de todo el TFG.

Resumen, abstract, palabras clave
En España, lo habitual es que el TFG o el TFM lleve resumen en español y abstract en inglés, cada uno con sus palabras clave / keywords. En universidades con lengua cooficial puede haber un tercero en catalán, euskera o gallego. En la mayoría de universidades latinoamericanas la estructura es la misma: resumen + abstract.
El abstract no es un texto distinto: es el mismo resumen en inglés. Mismo contenido, mismo orden, misma longitud aproximada. No aproveches el inglés para contar algo diferente.
Sobre la extensión: las normativas suelen moverse entre 150 y 300 palabras, y APA sitúa el rango habitual de un abstract entre 150 y 250. Pero aquí no hay estándar universal: mira la normativa de tu titulación, que es la única que te vincula, y respétala al pie de la letra. Un resumen que se pasa del límite es la forma más barata de empezar restando puntos.
Los cinco movimientos
Un resumen es una miniatura del trabajo entero. Cinco piezas, en este orden, sin excepción:
1. Contexto y problema (1–2 frases). De qué va esto y por qué importa. Directo, sin preámbulos épicos.
2. Objetivo (1 frase). Qué te propusiste averiguar. Suele empezar con "El objetivo de este trabajo es…" y no pasa nada por que sea previsible: aquí se agradece.
3. Método (2–3 frases). Qué hiciste. Diseño, participantes o corpus, instrumento, análisis. Concreto.
4. Resultados (2–3 frases). Qué encontraste. Este es el movimiento que la gente se salta, y es el más importante.
5. Conclusión e implicación (1–2 frases). Qué significa y a quién le sirve.
Esta lógica de "movimientos" viene de la tradición del análisis de géneros académicos: el modelo más conocido es el CARS (Create A Research Space) de Swales (1990), que describe cómo se estructuran las introducciones de los artículos científicos —establecer el territorio, señalar el hueco, ocuparlo—. El resumen no es una introducción, pero comparte el instinto: cada frase hace un trabajo distinto y va en un sitio determinado.
El error que comete todo el mundo
Vamos a verlo, porque en cuanto lo reconoces ya no lo repites.
Resumen malo: "El presente trabajo aborda la relación entre el uso de redes sociales y la ansiedad ante los exámenes en estudiantes universitarios. En primer lugar se realiza una revisión de la literatura existente sobre el tema. A continuación se describe la metodología empleada. Posteriormente se presentan los resultados obtenidos y finalmente se exponen las conclusiones y limitaciones del estudio, así como futuras líneas de investigación."
¿Qué encontró? No lo sabes. Este texto no es un resumen: es un índice narrado. Podrías pegarlo en cualquier TFG del mundo cambiando la primera frase. No dice absolutamente nada.
El síntoma es reconocible: "se presentan los resultados obtenidos". Si tu resumen contiene esa frase o alguna de su familia, no tienes un resumen.
Resumen bueno: "El uso intensivo de redes sociales se ha asociado con malestar psicológico en población universitaria, aunque su relación con la ansiedad específicamente evaluativa está menos estudiada. Este trabajo examina la relación entre el tiempo de uso de Instagram y la ansiedad ante los exámenes en estudiantes de grado. Se aplicó un cuestionario en línea a 214 estudiantes de tres facultades, combinando una escala validada de ansiedad ante los exámenes con registros de uso autoinformados, y se analizó la relación mediante correlación y regresión múltiple. Se observó una asociación positiva moderada entre el uso pasivo —no el tiempo total— y la ansiedad, que se mantuvo al controlar por curso y rendimiento previo. Los resultados sugieren que el tipo de uso predice mejor el malestar que la cantidad, lo que tiene implicaciones para las intervenciones de bienestar estudiantil, habitualmente centradas en reducir el tiempo de pantalla."
Ese segundo resumen te dice qué se hizo, con quién, qué salió y por qué importa. Es más corto de leer y contiene infinitamente más. (Es un ejemplo ilustrativo, no un estudio real: los números están para enseñar la forma.)
Tiempos verbales
Hay una convención bastante estable:
- Contexto: presente. "El uso de redes sociales se ha asociado con…"
- Objetivo: presente. "Este trabajo examina…"
- Método: pasado. "Se aplicó un cuestionario…"
- Resultados: pasado. "Se observó una asociación…"
- Conclusión: presente. "Los resultados sugieren que…"
La lógica es simple: lo que hiciste ya pasó; lo que significa sigue siendo verdad ahora.
Sobre la persona: la tradición académica en español tira mucho de impersonal ("se aplicó", "se analizó") y en la mayoría de facultades españolas es lo esperado. Merece la pena saber que APA 7 recomienda lo contrario en inglés: prefiere la primera persona ("we administered", "I analyzed") antes que circunloquios como "the author administered". Si tu abstract va en inglés bajo normas APA, no traduzcas mecánicamente tu impersonal español: puede sonar anticuado. Y si tienes dudas, mira cómo escriben los artículos de tu campo y sigue esa convención.
Palabras clave
Son tu SEO académico. Alguien va a buscar algo en el repositorio: tus palabras clave deciden si tu trabajo aparece.
- Cuántas: APA recomienda entre 3 y 5. Tu normativa manda.
- No repitas el título. Si una palabra ya está en el título, el buscador ya la tiene. Usa el hueco para términos que no estén.
- Usa el término estándar de tu campo, no tu invención. Si la literatura dice "ansiedad ante los exámenes", no pongas "nervios de examen".
- Mezcla niveles: uno general (el campo), dos específicos (los constructos), uno de método o población.
- Los keywords del abstract se traducen, y también al término estándar en inglés, no palabra por palabra.
El abstract en inglés: no lo traduzcas a lo bruto
El traductor automático te dejará un texto gramaticalmente correcto y académicamente raro. Un repaso a mano es obligatorio, sobre todo con los falsos amigos, que en este registro son mortales:
- actualmente → currently, no actually (que significa "en realidad").
- eventualmente → possibly / if necessary, no eventually ("finalmente").
- sensible → sensitive, no sensible ("sensato").
- asistir a (una clase) → attend, no assist ("ayudar").
- realizar → carry out / conduct, casi nunca realize ("darse cuenta").
- pretende → aims to, no pretends ("finge"). Este produce frases involuntariamente cómicas.
- el presente trabajo pretende → this study aims to.
Y un consejo de estilo: el inglés académico tolera peor las frases largas que el español. Si una frase tuya de 45 palabras se traduce en un monstruo de 50, pártela en dos. Va a leerse mejor.
Errores comunes
- Índice narrado en lugar de resumen (el más frecuente, con diferencia).
- Resultados ausentes. Si no hay ni un hallazgo, no es un resumen.
- Citas dentro del resumen. Salvo excepción justificada, no van: el resumen se lee suelto, sin la bibliografía al lado.
- Abreviaturas sin definir. El resumen es autónomo. Si usas una sigla, defínela ahí, aunque ya esté definida en el texto.
- Datos que no están en el trabajo. Todo lo del resumen debe aparecer, desarrollado, dentro.
- Pasarse del límite. Es una norma de forma; se ve desde fuera y se penaliza sin discusión.
- Un abstract que no coincide con el resumen. Pasa cuando se escriben en momentos distintos y solo se actualiza uno.
- Vender humo. "Este trabajo revoluciona la comprensión de…". No.
Checklist
- ¿Están los cinco movimientos, en orden?
- ¿Puede el lector decir qué encontraste solo con el resumen?
- ¿Se entiende sin haber leído el trabajo, sin siglas sin definir ni citas?
- ¿Cabe en el límite de tu normativa?
- ¿Coinciden resumen y abstract en contenido?
- ¿Has revisado el inglés a mano?
- ¿Tus palabras clave añaden términos que no están en el título?
- ¿Has quitado toda frase que empiece por "a continuación se…"?
Una última prueba, muy fiable: léeselo en voz alta a alguien de otra carrera. Si al terminar sabe decirte qué hiciste y qué te salió, funciona. Si te pregunta "¿y qué descubriste?", vuelve al movimiento 4.

Preguntas frecuentes
¿Cuántas palabras debe tener el resumen?
La mayoría de facultades y revistas fijan un límite de entre 150 y 300 palabras; sigue siempre el número indicado antes que cualquier cifra general. El propio límite es el objetivo: te obliga a nombrar solo lo que importa.
¿El resumen lleva citas?
Normalmente no. El resumen se sostiene solo como síntesis de tu propio trabajo, así que las referencias, figuras y notas al pie se dejan fuera salvo que un estilo concreto lo permita.
¿Qué diferencia hay entre el resumen y la introducción?
El resumen condensa todo el estudio —incluidos resultados y conclusión— en un párrafo. La introducción solo plantea el problema y la pregunta; no adelanta los hallazgos.
Guías relacionadas
- La pregunta de investigación — la frase de "objetivo" de tu resumen
- Cómo escribir un TFG — el documento tras el resumen
- Estilos de cita — el formato de tus referencias
Cuando llegues al resumen tendrás el trabajo entero delante, y Grongy puede ayudarte a condensarlo sin inventar: trabaja sobre tu propio texto y tus propias fuentes, no sobre lo que suena bien. El criterio de qué hallazgo merece las 200 palabras es tuyo —tú sabes cuál es el corazón de tu trabajo—, pero la primera versión no tiene por qué salir de una página en blanco a las dos de la mañana.
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